¿Cuándo es necesaria la cirugía en una hernia discal L5-S1?
Encontramos esta información útil para personas que sufren de esta sintomología, esta pequeña nota escrita por el Dr. José Francisco Lizón Aguilar, pueda ayudar a orientar mas sobre el tema si sufres de este padecimiento.
La hernia discal L5-S1 es, junto con la L4-L5, una de las alteraciones más frecuentes de la columna lumbar. Esto se debe a que este segmento soporta gran parte del peso corporal y participa de forma constante en los movimientos cotidianos. Cuando el disco intervertebral de esta zona se ve afectado, pueden aparecer síntomas como dolor lumbar, ciática y, en situaciones más avanzadas, debilidad muscular, pérdida de fuerza, alteraciones sensitivas o dificultad para caminar.
Ante un diagnóstico de hernia discal L5-S1 y tras convivir durante semanas o meses con dolor, es habitual que surja la duda: ¿es necesario operar este tipo de hernia o puede tratarse sin cirugía?
La hernia discal lumbar aparece cuando parte del disco se desplaza fuera de su posición habitual y entra en contacto con las raíces nerviosas, provocando dolor y otros síntomas neurológicos. En la mayoría de los casos, este proceso tiene una evolución favorable y la hernia puede reducirse de forma espontánea en un plazo aproximado de seis semanas.
Durante este periodo inicial, el tratamiento suele ser conservador e incluye medidas como medicación antiinflamatoria, fisioterapia y ejercicios específicos orientados a aliviar el dolor y mejorar la movilidad.
Sin embargo, cuando el paso del tiempo no trae mejoría o los síntomas empeoran, puede ser necesario valorar una intervención quirúrgica. La cirugía se plantea principalmente cuando el dolor se vuelve persistente, limita de forma importante la vida diaria o impide mantener posturas básicas como estar sentado o de pie. También está indicada ante la aparición de signos neurológicos relevantes, como pérdida de fuerza, debilidad progresiva, alteraciones del control de esfínteres o la presencia de un síndrome de cola de caballo.

Situaciones en las que no se recomienda operar
Aunque la hernia discal L5-S1 puede requerir cirugía en casos concretos, lo más habitual es que no sea necesaria. Existen varios escenarios en los que la intervención no está indicada:
- Dolor leve o controlable, que permite mantener la actividad diaria con tratamiento conservador.
- Evolución favorable, incluso aunque la mejoría sea gradual, gracias a fisioterapia, medicación o infiltraciones.
- Hallazgos en pruebas de imagen que no explican los síntomas, cuando la resonancia muestra una hernia que no se corresponde con el dolor del paciente.
- Ausencia de afectación neurológica, sin pérdida de fuerza ni alteraciones de la sensibilidad asociadas a compresión nerviosa.
¿En qué consiste la operación de una hernia discal?
El objetivo de la cirugía de hernia discal es eliminar el fragmento del disco que comprime las estructuras nerviosas, con el fin de aliviar el dolor y recuperar la función neurológica. Existen distintas técnicas quirúrgicas, siendo las más utilizadas la microdiscectomía y la cirugía endoscópica avanzada.
Microdiscectomía
La microdiscectomía es una técnica quirúrgica clásica que se realiza mediante una incisión de varios centímetros en la espalda. A través de ella, el cirujano accede al disco herniado utilizando un microscopio quirúrgico para retirar el material que comprime el nervio.
Aunque es una técnica eficaz, requiere seccionar músculo y retirar estructuras como ligamentos o pequeñas porciones óseas, lo que puede aumentar el dolor postoperatorio, el riesgo de complicaciones y el tiempo de recuperación. La estancia hospitalaria suele ser más prolongada que con técnicas mínimamente invasivas.
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