Nochistlán de Mejía, Zacatecas: El espectacular bastión de jarabes, herencia caxcana y sabor a provincia

Nochistlán de Mejía, Zacatecas: El espectacular bastión de jarabes, herencia caxcana y sabor a provincia

Para quienes formamos la comunidad de Ruta 57, el asfalto es un maestro que nos enseña que los destinos más memorables se resguardan entre cadenas montañosas. En el extremo sur de Zacatecas, en un hermoso territorio rodeado de cerros donde abundan los nopales colmados de tuna y grana, se levanta Nochistlán de Mejía. Este Pueblo Mágico ostenta con orgullo un hito histórico espectacular: fue el sitio exacto donde los conquistadores españoles, por órdenes de Nuño de Guzmán (quien celebró la Semana Santa en esta región caxcana en 1530) y a través de Juan Oñate, fundaron la primerísima Guadalajara en el año de 1532.

Con el paso de los siglos, Nochistlán forjó una identidad indomable, esculpida por la valentía de líderes indígenas como Francisco Tenamaxtle —quien agrupó a caxcanes y zacatecos para derrotar a Pedro Alvarado en el sagrado cerro de El Peñol—, por la profunda fe de las romerías que adoran a la Virgen de Toyahua, y por el eco constante de sus músicos tocando sones y jarabes que llenan al pueblo de fiesta y algarabía durante todo el año. Hoy en día, arropado por el aroma de sus huertos de duraznos y limoneros, conserva una bellísima y limpia estampa provincial que invita a los rutereros a apagar el motor y devorarlo a pie.

Monumentos coloniales y la algarabía de sus plazas

Caminar por la traza urbana de Nochistlán es descubrir un paraje donde el pasado colonial y las tradiciones charras coexisten de forma espectacular:

  • El Jardín Morelos: El corazón social del Pueblo Mágico. Un espacio limpio y arbolado rodeado de portales históricos donde el aire de provincia te invita a descansar y disfrutar de la música local.
  • La Parroquia de San Francisco de Asís y la Presidencia Municipal: Imponentes construcciones antiguas que custodian la historia arquitectónica del centro del pueblo y flanquean la plaza principal con majestuosidad.
  • El Mercado Municipal: Una parada técnica obligatoria para mezclarse con la vida local, donde encontrarás desde dulces frutas frescas de la región hasta artesanías y joyas de la cocina tradicional.
  • Las famosas Coleaderas: En los alrededores de Nochistlán, el orgullo charro se vive al máximo a través de estas tradicionales suertes vaqueras y ecuestres, convirtiendo a la región en un destino imprescindible para los amantes de la cultura ecuestre.

Joyas del arte popular: Talabartería y huaraches tradicionales

Si buscas un auténtico recuerdo de la ruta, el Mercado Municipal y los talleres locales resguardan una tradición artesanal única hecha a mano:

  • Fina Talabartería: Nochistlán es famoso por el trabajo en piel. No dejes de visitar el taller de Don Marcos Muñoz, donde encontrarás espectaculares sillas de montar, suaderos, fustes, fundas para navajas y los icónicos cintos piteados.
  • Huaraches Zacatecanos: Para caminar con comodidad en el asfalto, adquiere los tradicionales huaraches de la tienda Comercial Jiménez.
  • Madera e Ixtle: En la zona encontrarás hermosas sillas de madera de pino elaboradas por el artesano Juan Ortiz Prieto, así como morrales de ixtle trenzados a mano y finos bordados.

Travesía culinaria en el Cañón de Juchipila

La riqueza de la tierra en la región que comprende el cañón de Juchipila llena de ingredientes una gastronomía diversa y abundante, nacida de la espectacular fusión entre la cocina española y la prehispánica. Al sentarte a la mesa en sus comedores tradicionales, la parada técnica gastronómica te exigirá probar su suculenta birria, las clásicas gorditas rellenas de guisados locales y, de forma muy especial, el platillo típico de esta región del cañón: el espectacular pollo a la Valentina, un manjar sazonado que reconfortará tu espíritu viajero.

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