Quienes recorremos constantemente la Carretera Federal 57 sabemos que el destino final siempre nos regala rincones espectaculares. Pero cuando te adentras en el corazón de la capital potosina, hay un sitio que rompe todos los récords de monumentalidad y orgullo local. Hablamos de la emblemática Calzada de Guadalupe, un punto de encuentro ineludible, la referencia perfecta para dar calles y el espacio por excelencia para pasar un buen rato de “agusticidad”.
Con sus más de 3 kilómetros de longitud que abarcan desde el Mercado Hidalgo hasta el Santuario, este andador es el más grande de toda América y el segundo más grande de todo el mundo. Rodeado de comercios, escuelas y hospitales, es una arteria viva que late al ritmo de la historia potosina.
Siglos de historia esculpidos en cantera rosa
El origen de este majestuoso paseo se remonta a 1653 con el levantamiento de una modesta ermita dedicada a la Virgen de Guadalupe. Siglos después, en 1772, se inició la construcción de lo que hoy conocemos como la majestuosa Basílica-Santuario.
Al caminar por su andador, te toparás frente a frente con los monumentos y edificios más importantes y fotografiados de San Luis Potosí:
- La Caja del Agua: La joya de la corona de la arquitectura potosina y el monumento más icónico de la ciudad.
- El Aguador y el Reloj del Jardín Colón: Esculturas y monumentos que resguardan la nostalgia del pasado.
- Cultura y Fe: Las imponentes instalaciones de la Zona Militar, el Centro de las Artes, el místico Museo Leonora Carrington y, por supuesto, la imponente Basílica de Guadalupe.



El 12 de diciembre: Fervor, mandas y tradición
La Calzada es también el escenario de una de las manifestaciones de fe más profundas del estado. Cada 12 de diciembre, el andador se llena de devoción cuando entre 200 y 300 creyentes realizan una intensa penitencia, recorriendo de rodillas el trayecto desde el Jardín Colón hasta el Santuario en forma de manda, en una tradición que detiene el tiempo en la capital.

El Pasaje Zaragoza: Donde el arte y el comercio se abrazan
Si caminas en dirección contraria al Santuario, pasando el cruce de Pascual M. Hernández, la Calzada se transforma fluidamente en el Pasaje Peatonal Zaragoza. Este tramo de ocho cuadras culmina directo en la Plaza de Armas y es uno de los pasajes más pintorescos y concurridos de la ciudad.
Aquí puedes encontrar de todo: desde ropa, calzado y librerías, hasta el Centro de Idiomas de la UASLP. Además, Zaragoza es un escenario vivo para el arte urbano, donde es común deleitarse con cantantes de ópera, titiriteros, dibujantes, mimos y bailarines. El plan ruterero perfecto aquí es sentarse en una de sus bancas a ver pasar la tarde mientras disfrutas de un helado artesanal, unos camotes calientes o una rica gelatina de mosaico.


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