El verdadero pulso de San Luis Potosí no solo se encuentra en sus imponentes monumentos de cantera rosa, sino en los personajes que, con esfuerzo y mucho amor, alimentan diariamente a generaciones de potosinos. En las calles de nuestra capital, hablar de un antojo clásico, rápido y con sabor a hogar es hablar de Fabiola Rendón, mejor conocida por toda la ciudad como Doña Molle.
Lo que comenzó como una idea espontánea a mediados de los noventa, hoy es una parada obligada y una de las tradiciones gastronómicas urbanas más queridas a pie de calle.
De una idea escolar a un pilar potosino
La historia de este emblemático puesto comenzó a escribirse en 1995. A la señora Fabiola se le ocurrió una idea sencilla pero brillante: replicar y vender los tradicionales molletes que se suelen preparar en las kermeses escolares de San Luis Potosí. Comenzó vendiéndolos “a de a diez pesos”, ofreciendo un bocado suave, tostadito y sumamente accesible.
Al principio, Fabiola confiesa que ser apodada como “Doña Molle” le resultaba un tanto extraño y no le agradaba del todo. Sin embargo, el paso de las décadas y el constante cariño de sus clientes habituales cambiaron su perspectiva. Hoy en día, escuchar el “¡Adiós, Doña Molle!” mientras empuja su carrito por la calle le genera un orgullo inmenso, sabiendo que su apodo es sinónimo de reconocimiento a su arduo trabajo diario.
¿Cómo son los auténticos molletes potosinos de Doña Molle?
A diferencia de los molletes del centro o norte del país que suelen ir gratinados al horno con queso tipo manchego, la receta de Doña Molle rescata el auténtico estilo de la kermés potosina:
- La Base: La mitad de un bolillo tradicional, untado con una generosa capa de frijolitos refritos bien sazonados.
- El Toque Fresco: Se corona con lechuga fresca y finamente picada, medias lunas de jitomate, crema de rancho y una buena lluvia de queso rallado.
- El Toque Final: Una icónica salsa casera para rematar el sabor.
Es un platillo directo, frío en sus complementos pero reconfortante, de esos que te hacen comer uno tras otro. En su pequeño puesto callejero no existen los tratos preferenciales; Doña Molle atiende exactamente con la misma sonrisa y calidez a un comensal que lleva 25 años visitándola que a un turista que va descubriendo su esquina por primera vez.

¿Dónde encontrarla? (Guía para el ruterista)
Si dejas tu vehículo estacionado para recorrer a pie las joyas del centro potosino, dar con ella es muy fácil:
- Ubicación: Está instalada en la calle Manuel José Othón, justo a un costado de la monumental Catedral Metropolitana de San Luis Potosí.
- El ambiente: Su puesto es un reflejo de humildad y constancia. Incluso en los días de intensas lluvias, Doña Molle no deja de ponerse; saca una sombrilla grande para cubrirse junto a sus ingredientes y sigue atendiendo al público con el apoyo de su familia y nietos, quienes forman parte de este motor lleno de amor.
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