Lunares atípicos

Lunares atípicos

Lunares atípicos: cuándo preocuparse y cuándo es necesaria su extirpación.

Este contenido se nos hizo útil, en esta nota del Doctor: Dra. Adriana Juanes Viedma nos comenta más al respecto

Los lunares forman parte de la piel de la mayoría de las personas y, en la gran mayoría de los casos, son lesiones benignas sin ninguna repercusión para la salud. Sin embargo, algunos lunares presentan características diferentes que requieren una valoración dermatológica más cuidadosa. Son los llamados lunares atípicos o displásicos, y conocer cuándo deben vigilarse o extirparse es clave para la prevención del cáncer de piel.

¿Qué son los lunares atípicos?

Los lunares atípicos son lesiones pigmentadas que se diferencian de los lunares comunes por su aspecto irregular. Pueden tener un tamaño mayor de lo habitual, bordes poco definidos, colores variados o una forma asimétrica. Aunque la mayoría no son malignos, sí pueden asociarse a un mayor riesgo de desarrollar melanoma, especialmente cuando existen múltiples lunares de este tipo o antecedentes familiares.

Lunar en piel

No se trata de lunares “malos” por definición, pero sí de señales que indican que la piel necesita un seguimiento más estrecho.

¿Cómo reconocer un lunar atípico?

Una forma sencilla de identificar posibles signos de alarma es la conocida regla del ABCDE, utilizada en dermatología para evaluar lunares:

  • A de Asimetría: una mitad del lunar no coincide con la otra.
  • B de Bordes: irregulares, dentados o mal definidos.
  • C de Color: presencia de varios tonos (marrón, negro, rojizo o gris).
  • D de Diámetro: mayor de 6 milímetros, aunque algunos melanomas pueden ser más pequeños.
  • E de Evolución: cambios en tamaño, forma, color o síntomas como picor o sangrado.

La evolución es uno de los criterios más importantes. Un lunar que cambia merece siempre ser evaluado.

¿Cuándo es necesario preocuparse?

Debe consultarse con un dermatólogo si un lunar:

  • Crece de forma rápida.
  • Cambia de color o textura.
  • Presenta sangrado espontáneo.
  • Produce picor, dolor o inflamación.
  • Aparece de nuevo tras haber sido extirpado.

También es recomendable una revisión periódica en personas con muchos lunares, fototipos claros, antecedentes familiares de melanoma o exposiciones solares intensas a lo largo de la vida.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El diagnóstico comienza con una exploración clínica detallada. En consulta, el dermatólogo suele emplear la dermatoscopia, una técnica no invasiva que permite observar estructuras profundas de la piel y diferenciar lesiones benignas de aquellas que requieren estudio.

En algunos casos, se utiliza la fotografía digital corporal para comparar la evolución de los lunares a lo largo del tiempo, una herramienta especialmente útil en pacientes con múltiples lesiones pigmentadas.

¿Cuándo se recomienda la extirpación?

No todos los lunares atípicos necesitan ser extirpados. La indicación de cirugía se basa en criterios médicos claros, como:

  • Sospecha de malignidad.
  • Cambios progresivos en el tiempo.
  • Dudas diagnósticas tras la dermatoscopia.
  • Molestias persistentes o traumatismos repetidos.

La extirpación suele realizarse mediante una pequeña intervención con anestesia local. El lunar se envía posteriormente a estudio histológico para confirmar su naturaleza y descartar cualquier alteración maligna.

¿Es una cirugía compleja?

La extirpación de un lunar es un procedimiento sencillo y seguro cuando está bien indicado. Generalmente se realiza de forma ambulatoria, con una recuperación rápida y mínimas molestias. El resultado estético suele ser muy favorable, especialmente cuando la intervención es planificada por un especialista.

Prevención y seguimiento: la clave

La mejor estrategia frente a los lunares atípicos es la vigilancia adecuada. Esto incluye:

  • Autoexploración periódica de la piel.
  • Uso diario de fotoprotección.
  • Evitar quemaduras solares, especialmente en la infancia.
  • Revisiones dermatológicas regulares.

Detectar a tiempo una lesión sospechosa permite actuar de forma precoz y reduce de manera significativa el riesgo de complicaciones.

Los lunares atípicos no deben generar alarma, pero sí atención. La observación de cambios y la valoración por un dermatólogo son fundamentales para decidir cuándo basta con vigilar y cuándo es necesaria la extirpación. Cuidar la piel y escuchar sus señales es una parte esencial de la prevención en dermatología.

Fuente: https://www.topdoctors.es/articulos-medicos/lunares-atipicos-cuando-preocuparse/

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