Apnea obstructiva del sueño: dormir mal también es un problema de salud
Este contenido se nos hizo útil, en esta nota del Doctor: Dra. María Soledad Frías Moya-Angeler informan de las primeras señales de alerta que debes de tomar en cuenta:
El síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) es un trastorno frecuente y, a menudo, infradiagnosticado. Aunque suele asociarse al ronquido, sus consecuencias van mucho más allá del descanso nocturno. Comprender qué es, cómo se manifiesta y por qué debe tratarse resulta clave para proteger la salud a corto y largo plazo.
¿Qué es exactamente el SAOS?
El SAOS es un trastorno en el que la vía aérea superior se colapsa parcial o totalmente durante el sueño, provocando pausas respiratorias repetidas. Estas interrupciones generan microdespertares que fragmentan el sueño, aunque la persona no siempre sea consciente de ello. El resultado es un descanso poco reparador y una disminución del oxígeno en sangre de forma repetida.
¿Por qué ocurre el colapso de la vía aérea?
Durante el sueño, los músculos que mantienen abierta la garganta se relajan. En algunas personas, esta relajación es excesiva o se combina con factores anatómicos como amígdalas grandes, lengua voluminosa, paladar blando largo o alteraciones en la mandíbula. A ello se suman factores funcionales como el sobrepeso, el consumo de alcohol o dormir boca arriba.
¿Es solo un problema de personas que roncan?
No necesariamente. Aunque el ronquido es un síntoma frecuente, no todas las personas con SAOS roncan ni todas las que roncan padecen apnea. Existen casos de SAOS silencioso, especialmente en mujeres y personas mayores, donde predominan síntomas como cansancio, insomnio o cefaleas matutinas.
¿Qué síntomas pueden hacer sospechar un SAOS?
Los síntomas pueden dividirse en nocturnos y diurnos:
- Durante la noche: pausas respiratorias observadas por la pareja, jadeos, sueño inquieto, sudoración nocturna o despertares con sensación de ahogo.
- Durante el día: somnolencia excesiva, dificultad para concentrarse, irritabilidad, pérdida de memoria reciente y bajo rendimiento laboral.
Un aspecto menos conocido es su relación con accidentes de tráfico y laborales, debido a la disminución de la atención y el aumento de los tiempos de reacción.
¿Qué consecuencias tiene no tratarlo?
El SAOS no tratado se asocia a un mayor riesgo de hipertensión arterial, infarto, ictus, arritmias y diabetes. Además, afecta a la salud mental y cognitiva: empeora la memoria, la toma de decisiones y el estado de ánimo. En personas mayores, puede acelerar el deterioro cognitivo.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración por el especialista en Otorrinolaringología y pruebas de sueño. La polisomnografía nocturna sigue siendo la prueba de referencia, aunque en casos seleccionados pueden utilizarse estudios simplificados domiciliarios. En la actualidad, el cribado inicial mediante cuestionarios validados y dispositivos portátiles permite detectar antes a pacientes de riesgo.
¿Todos los pacientes necesitan el mismo tratamiento?
El tratamiento debe ser individualizado y depende de la gravedad del SAOS, los síntomas y las características anatómicas del paciente. Las opciones incluyen:
- Medidas generales: pérdida de peso, higiene del sueño, evitar alcohol y sedantes.
- Dispositivos de avance mandibular, útiles en casos leves o moderados.
- CPAP (presión positiva continua), el tratamiento más eficaz en SAOS moderado-grave.
- Tratamiento quirúrgico, indicado en pacientes seleccionados, cuando existe una obstrucción anatómica clara o mala tolerancia a otros tratamientos.
¿Qué papel tiene el otorrinolaringólogo?
El otorrinolaringólogo es clave en la evaluación anatómica de la vía aérea, la indicación de pruebas complementarias y la selección del tratamiento más adecuado. Además, participa en el seguimiento y en la detección de nuevas opciones terapéuticas, como técnicas quirúrgicas menos invasivas o terapias combinadas.
El otorrino es el encargado de hacer en quirófano la técnica DISE (acrónimo en inglés de drug induced sleep endoscopy), que permite visualizar (simulando el sueño) qué estructuras de la vía aérea del paciente son las implicadas en la aparición de las apneas, para poder así individualizar el tratamiento en cada caso concreto
¿Por qué muchas personas no saben que lo padecen?
El SAOS suele pasar desapercibido porque ocurre durante el sueño y sus síntomas se confunden con estrés o falta de descanso. Además, existe una normalización del cansancio crónico. La concienciación y la consulta precoz son esenciales para reducir el infradiagnóstico.
¿Cuándo conviene consultar?
Se recomienda acudir al especialista si existen ronquidos habituales, somnolencia diurna, pausas respiratorias observadas o si se padece hipertensión de difícil control. Detectar y tratar el SAOS mejora la calidad de vida y reduce riesgos a largo plazo.

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