Fatiga y agotamiento crónico: un enfoque nutricional para recuperar la energía.
En este artículo, la Dra. Ana García Pocero nos explica como la fatiga y el agotamiento crónico son situaciones que afectan a millones de personas en todo el mundo. Más allá de un cansancio ocasional, estas afecciones pueden ser debilitantes, afectando la calidad de vida y la productividad.
Hacer un buen diagnóstico es necesario para poder dar un tratamiento efectivo y preciso. Desde la consulta de integrativa nutrición tras la historia clínica, se revisan las pruebas traídas a consulta, y se prescribirán otras si fuera necesario para conocer el origen. Tratar la etiología y factores que contribuyen a estos estados, para tener una recuperación efectiva.
Entre las causas de la fatiga y el agotamiento crónico
- Virus Epstein Bar, Post COVID, otros procesos víricos.
- Parásitos intestinales.
- Alteración en la absorción de nutrientes en el intestino, disbiosis intestinal.
- Mala calidad del sueño.
- Ritmos circadianos alterados.
- Electrosensibilidad, exposición a campos electromagnéticos.
- Intoxicación, mala función detox del hígado y sistema linfático.
- Alimentos muertos, sin vitaminas.
- Desequilibrios hormonales.
- Alteración mitocondrial.
- Aumento del estrés oxidativo.
Desde el ámbito de la dietética y nutrición:
- Deficiencias nutricionales: Bajos niveles de hierro, vitamina B12, magnesio o vitamina D pueden contribuir al cansancio extremo. Una dieta desequilibrada y pobre en nutrientes esenciales reduce la capacidad del cuerpo para generar energía.
- Hipoglucemia: Fluctuaciones bruscas en los niveles de azúcar en sangre, causadas por una dieta alta en carbohidratos refinados, pueden provocar sensaciones de debilidad y falta de energía.
- Estrés oxidativo: Una acumulación de radicales libres puede dañar las células y disminuir la vitalidad.
- Deshidratación perpetuada en el tiempo: una leve deshidratación afecta la función cognitiva y física, aumentando la sensación de fatiga.

Hábitos alimenticios para recuperar energía
Además de incluir alimentos ricos en nutrientes, algunos hábitos alimenticios son esenciales para manejar la fatiga:
- Comidas equilibradas y frecuentes: Mantener niveles estables de glucosa en sangre mediante pequeñas comidas saludables cada 3-4 horas.
- Evitar los picos de azúcar: Limitar el consumo de azúcares simples y carbohidratos refinados que generan fluctuaciones energéticas bruscas.
- Aumentar la hidratación: Beber suficiente agua a lo largo del día para evitar la deshidratación.
- Suplementación adecuada: Bajo supervisión médica, considerar suplementos de hierro, vitamina D o magnesio si hay deficiencias detectadas.
El papel del estrés y el sueño
Una alimentación adecuada no actúa de forma aislada. Es crucial complementar los cambios dietéticos con un manejo del estrés y una mejora en la calidad del sueño:
- Practicar técnicas de relajación, como meditación o yoga
- Mantener una rutina de sueño regular, evitando estimulantes como la cafeína por la noche, mejora la recuperación.
Alimentos a evitar para combatir la fatiga
Algunos alimentos pueden empeorar el agotamiento y deben evitarse:
- Cafeína en exceso: Aunque brinda un estímulo momentáneo, puede interrumpir el sueño y generar dependencia.
- Alimentos ultraprocesados: carecen de los nutrientes necesarios para una recuperación sostenida.
- Alcohol: Interfiere en el sueño profundo y agota los niveles de energía al día siguiente.
Créditos
Este artículo está inspirado en el contenido publicado en Top Doctors por Ana García Pocero.
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