Teotihuacán: La espectacular e inmortal “Ciudad de los Dioses” a un costado de la 57

Teotihuacán: La espectacular e inmortal “Ciudad de los Dioses” a un costado de la 57

Para quienes formamos la comunidad de Ruta 57, existen desvíos en el mapa que no son opcionales, sino paradas obligatorias con la historia de la humanidad. Muy cerca de la salida sur de nuestro eje vial, en el Estado de México, se levanta la zona arqueológica más colosal, enigmática y visitada de todo el país: Teotihuacán.

Esta imponente metrópoli prehispánica —cuyo nombre en náhuatl significa “el lugar donde los hombres se convierten en dioses”— es una obra maestra del urbanismo antiguo. Un destino que, milenios después de su abandono, sigue maravillando a viajeros de todo el mundo por la perfección de su traza y el misticismo de sus piedras. Prepárate para apagar el motor y caminar entre gigantes.

Los monumentos colosales que debes conquistar

Teotihuacán fue una de las ciudades más grandes e influyentes del mundo antiguo, y recorrerla a pie es una experiencia que te eriza la piel:

  • La Pirámide del Sol: El monumento más monumental de todo el complejo. Con una base que rivaliza con las grandes pirámides de Egipto y una altura de más de 63 metros, esta colosal estructura de piedra representa el centro del universo teotihuacano y el eje de la energía cósmica.
  • La Pirámide de la Luna: Ubicada de forma majestuosa al final de la gran avenida, esta estructura destaca por la simetría y armonía de su diseño. Desde su plaza baja se aprecian las postales más imponentes y estéticas de toda la zona arqueológica.
  • La Calzada de los Muertos: La columna vertebral de la ciudad. Una imponente avenida de más de dos kilómetros de longitud que conecta los principales conjuntos político-religiosos y sirve de guía para descubrir la grandeza urbana de esta civilización.
  • La Ciudadela y el Templo de Quetzalcóatl: Un palacio fortificado que resguarda la impresionante “Pirámide de la Serpiente Emplumada”, famosa por sus detallados relieves tallados en piedra que muestran representaciones de deidades marinas y serpientes místicas.

Frescos y palacios ocultos

Más allá de las grandes pirámides, la bitácora de México Desconocido nos recuerda que el verdadero lujo teotihuacano se resguarda en sus conjuntos habitacionales. No dejes de visitar el Palacio de Quetzalpapálotl y los barrios de Tepantitla o Atetelco, donde podrás admirar espectaculares murales prehispánicos que aún conservan sus pigmentos originales de color rojo y verde, mostrando escenas de deidades, jaguares y la visión del paraíso de esta cultura.

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