Si estás trazando tu próxima bitácora de viaje con rumbo a la Ciudad de México y buscas una parada técnica que te arranque por completo del bullicio urbano y de las autopistas para rodearte de un espeso bosque de pinos y oyameles, el Parque Nacional Desierto de los Leones es el santuario definitivo.
Este sitio no es un desierto en el sentido geográfico, sino un exuberante bosque que debe su nombre al aislamiento espiritual que buscaban sus antiguos habitantes y a disputas legales de la época colonial. Abarcando más de 1,500 hectáreas en el suroeste de la capital, es uno de los parques nacionales más antiguos e importantes del país, ideal para recargar el espíritu ruterero. ¡Apaga el motor y respira el aire de la montaña!
El Antiguo Convento de los Carmelitas Descalzos: Un viaje al siglo XVII
La joya histórica y arquitectónica que corona este parque nacional es el espectacular monasterio construido en el corazón del bosque:
- Arquitectura virreinal: Erigido originalmente a principios del siglo XVII, este complejo sirvió de retiro para la orden de los monjes Carmelitas Descalzos, quienes buscaban la paz y el silencio absoluto de la naturaleza.
- Túneles subterráneos: Uno de los puntos más misteriosos del recorrido es el intrincado sistema de túneles y pasajes subterráneos oscuros que conectaban diversas áreas del convento, los cuales se pueden explorar hoy en día guiados por el misticismo del lugar.
- El Jardín de los Secretos: Los patios interiores, las ermitas aisladas dispersas por el bosque y las celdas de oración están rodeados de una densa vegetación que invita a la introspección y la fotografía arquitectónica.



Ecoturismo, Ciclismo y Paradas Técnicas Gastronómicas
El Desierto de los Leones se ha consolidado como el epicentro del deporte al aire libre y el esparcimiento familiar en el poniente de la capital:
- Senderismo y Trail Running: Sus kilómetros de senderos arbolados te llevarán a cruzar riachuelos y pendientes con vistas espectaculares del Valle de México.
- Ciclismo de montaña: Es uno de los puntos predilectos para los ciclistas gracias a sus demandantes rutas de ascenso y veredas entre los pinos.
- Sabor serrano: Tras una larga jornada de exploración, la parada obligatoria es en sus tradicionales puestos gastronómicos situados a las afueras del convento, famosos por servir exquisitas quesadillas de comal con guisados locales, sopa de hongos, truchas frescas y café de olla bien caliente para apaciguar el frío de la montaña.
Ruta escénica desde la Carretera Federal 57
Para nuestra comunidad ruterera que desciende desde el norte del país por el eje de la Carretera Federal 57, arribar a este parque es una experiencia de manejo formidable. Al ingresar a la Ciudad de México por el norte, toma el Anillo Periférico con rumbo al sur y conéctate con la Calzada de las Águilas o bien continúa hacia la autopista México – Toluca. Toma la desviación hacia el Camino al Desierto de los Leones; esta vía completamente pavimentada te internará de forma directa en el espeso bosque ascendiendo de forma segura entre las colinas.
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