Para quienes formamos la comunidad de Ruta 57, el asfalto es el hilo conductor hacia los grandes sabores, historias de emprendimiento y rincones tradicionales que definen la identidad de nuestro país. Al ingresar a la gran metrópoli de la Ciudad de México, hay un aroma inconfundible a maíz, orégano y caldo hirviendo que atrae a locales y viajeros por igual: el de La Casa de Toño, uno de los templos del pozole y los antojitos mexicanos más populares de la capital.
Pero, ¿quién fue realmente “Toño”, cómo nació esta icónica cadena y cuántas sucursales han conquistado el paladar capitalino? Aquí te contamos la historia de éxito detrás de este clásico gastronómico.
Un comal sobre un anafre: Los orígenes en Clavería (1978)
Todo comenzó en 1978 en las calles de la emblemática colonia Clavería, en la entonces delegación Azcapotzalco. El negocio no contaba con un local formal ni grandes instalaciones: consistía en un sencillo puesto semifijo ubicado sobre la calle Floresta, donde Marco Antonio Campos —cariñosamente conocido por todos como Toño— cocinaba quesadillas y antojitos junto a su familia utilizando un comal montado sobre un anafre.
En 1986, al cumplir 18 años, Toño ingresó a la Universidad del Valle de México para estudiar la carrera de Derecho. Sin embargo, su espíritu emprendedor pesó más que las leyes. Con el tiempo, el puesto de la calle se trasladó a la puerta de la vivienda familiar de los Campos, donde el negocio comenzó a cobrar una fuerza imparable.
Nace “La Casa de Toño”: De la sala familiar al platillo insignia
La calidez del trato y el sabor de su sazón hicieron que los propios vecinos y comensales comenzaran a llamar al lugar “la casa de Toño”, un nombre entrañable que se volvió oficial. Con el aumento de clientes, el menú se fue expandiendo para incorporar sopes, flautas y otros antojitos, lo que llevó a Toño a tomar la decisión definitiva de dejar la universidad para dedicarse de lleno al proyecto.
Para el año 2000, el flujo de comensales abarcaba ya hasta la sala de la casa familiar. Fue en esa época cuando se incorporaron al menú los flanes y el alimento que se convertiría en su platillo insignia: el pozole.
El éxito rotundo del negocio llevó a Toño a proponerle a su padre la compra total de la propiedad. Tras aceptar la oferta, la vivienda fue remodelada y adaptada integralmente, dando origen a la histórica y primera sucursal oficial: La Casa de Toño – Floresta.
Un gigante de 58 sucursales en la CDMX
Aquel modesto puesto ambulante surgido a finales de los años 70 es hoy una de las cadenas de restauración más consolidadas del centro del país. Actualmente, La Casa de Toño cuenta con 58 sucursales distribuidas a lo largo y ancho de la Ciudad de México y área metropolitana, ofreciendo desayunos, comidas, postres, servicio en comedor a marchas forzadas y una eficiente red de servicio a domicilio.
Conexión rápida desde la Ruta 57
Para nuestra comunidad ruterera que ingresa a la Ciudad de México descendiendo desde el norte por el eje directo de la Carretera Federal 57 (Autopista México – Querétaro), llegar a la cuna de este concepto es muy sencillo. Al cruzar la caseta de Tepotzotlán y continuar sobre la Calzada Vallejo o Periférico Norte, incorpórate hacia la zona de Azcapotzalco por la Avenida de los Insurgentes Norte o la Calzada Camarones para conectar directamente con la histórica colonia Clavería.
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